Hoy fue un día interesante y que me sirvió de relajo, conocí gente y descubrí que en se puede confiar en la gente sin conocerla mucho. Usualmente yo confío en la gente sin pensar mucho, pero el hecho de que confíen en mi me sorprende con facilidad, pero se agradece.
Caminando por la calle mientras escucho música me entretengo mirando la cara de la gente, la preocupación o la alegría, la seriedad o la tranquilidad, cuando están viviendo en la realidad o en su realidad personal. Son tantas las reacciones y tan inesperadas que formo un mosaico mental con todas y las hago moverse al ritmo de la música.
Recuerdo la época en que me sentaba en ese terreno a ver si encontraba capullos de mariposa en alguna planta y, más aún, si es que abrían misteriosamente frente a mi para poder aprovechar ese instante en que el insecto no desconfía y se posa en tu mano recorriendo cada rincón de esta hasta que sus alas se encuentran lista para volar. Me concentro en aquellos recuerdos para de cierta forma encontrar mis raíces, usualmente es lo que menos retengo conmigo, el por qué soy así.
Debo volver a concentrarme en la calle, veo pasar los peatones con sus caras, me rió de mi mismo por estar observando a los demás, y luego sigo mi camino con una sonrisa misteriosa.
Un día me reiré tanto de mi mismo que cambios se producirán en mi sin que yo lo note, lo que será algo muy interesante, supongo.
Kays solía sonreír cuando me veía en ese estado y expresaba su disgusto por mi abstracción de la realidad, decía que lo bueno de tener imaginación era la infinidad de posibilidades que esta proporcionaba al aplicarla en la realidad, un mundo de ideas suele ser útil solo cuando sabes utilizarlo en la vida diaria.
Pensamientos sobre un desconocido, Amigos.
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