El frío no deja pensar con calma, la tendencia a huir del frío a través de los movimientos y constantes re ordenamientos de las mantas hace notoria la necesidad primordial del cuerpo y de la mente, huir.
Puedes huir de muchas cosas, no tan solo de las que te producen miedo o daño, quizá el miedo y el daño te hacen huir de forma simple, por que te lastiman y reaccionas de una manera racional y sin pensar en sí el motivo de tus acciones.
¿De que más puedes huir?¿te has puesto a pensar?¿crees que una reacción física al frío no merece una palabra como huir?¿Sientes que no has huido y que siempre afrontas las cosas?¿No sientes que afrontarlas a veces es huir?
Caminas por la vida descalzo y sientes como cada insignificante estorbo en el camino le hace un daño a la planta de tus queridos pies, sientes como esas piedras pequeñas se incrustan en tu piel y evitas tocar el suelo das pequeños saltos y esquivas todo lo que veas, tu marcha se hace más lenta y cuidadosa para evitar así hasta el más pequeño, o gran, estorbo que se te atraviese; te vuelves lento y no importa si es camino es largo, o si el camino no tiene una salida cercana, tu mente se enfoca en no sentir dolor. Cuando barajas las opciones tienes también la posibilidad de ignorar el dolor y llegar al final de manera rápida, pero ¿Es eso mejor que lo otro?¿una significa huir y la otra no?¿O, simplemente, ambas son formas de huir y punto?
Miras el techo, analizas tu mundo y te preguntas si has huido de una u otra forma, te preguntas si vale la pena seguir luchando y luego llega la pregunta más interesante de todas ¿Has estado luchando o huyendo de algo?
Has estado huyendo, ahora debes dejar que se vaya y no perder más tiempo.
¿Pedir perdón? ya es tarde para eso.
Se feliz con lo que tienes y deja de huir de tus errores, la mejor manera de afrontar algo es admitirlo y no seguir huyendo de él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario