Era una sensación familiar el frío que recorría mi cuerpo mientras este yacía en la tierra blanda y lodosa de aquel sombrío y abandonado claro de colores grisáceos, Podía sentir la brisa en mi piel como suaves filos metálicos de escarcha. La niebla me impedía ver con claridad y la gélida brisa comenzaba a tomar una fuerza enorme, se notaba que la lluvia no tardaría en brindar su romántico toque a este interesante y familiar paisaje.
Decidido a recorrer los senderos profundos de aquel misterioso bosque me aventure fuera del claro siguiendo a través de mi oído lo que sonaba como un constante fluir de agua. Ya dentro del bosque seguí un sendero rodeado por zarzas cubiertas por un manto de fina escarcha, las cuales se perdían en el horizonte. Mientras mis extremidades se entumían y mis dientes rompían el silencio con un sonido muy similar al de las castañuelas llegue a una bifurcación y, sin investigar ambos caminos, decidí tomar un nuevo camino hacia la izquierda.
El camino de la izquierda era muy distinto, la suave tierra paso a ser un duro y frío mármol a medida que avanzaba, la niebla no se disipaba y el camino parecía no terminar nunca. Afortunadamente el camino termino, solo que cuando se acabó solo podía ver un enorme muro de piedra frente a mi, una aparente pared de un castillo sin foso, camine rodeando la imponente construcción en busca de una entrada a esta. Una vez que encontré la dichosa puerta me di cuenta que no era algo normal, la puerta tallada en ébano medía por lo menos 3 metros y dado su compleja belleza era probable que su fina elaboración demorara décadas.
Una vez dentro note la lúgubre decoración del lugar, finos lienzos de lino negro adornaban simétricamente las paredes, antiguos y delicados muebles de ébano se ubicaban armoniosamente en la sala principal, y en medio de aquel hermoso y sombrío salón un majestuoso e imponente pilar donde reposaba un colosal espejo de finos bordes y oscuro reflejo. Acercándome al curioso pilar busco con miranda curiosa mi reflejo en semejante artefacto y solo encuentro la imagen de un joven atravesado por espadas y desangrado con la cabeza inclinada hacia abajo, al tocar el espejo el joven me levanta la cabeza y descubro que soy yo, el sueño se acaba.
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